De la inminente renovación

Lo único eterno es el cambio. No resulta difícil asegurar este concepto, en cada orden del universo en el que tenemos la dicha de participar.

De la misma manera que se describen los ciclos en la naturaleza, en el nacimiento de las estrellas, en la vida de un carnívoro temible de Africa o la aparición, desarrollo monumental, venta y caída de una compañía vinculada a internet que opera en la Bolsa; todo afirma que el cambio encierra el axioma de la evolución a lo largo la existencia.

Tal vez por este básico principio es que resulta tan obvio vislumbrar una inminente renovación de los protagonistas de la industria musical en Argentina.

Es además llamativo que en los géneros en donde más se destacan personas de las generaciones más jóvenes, en facturación y convocatoria, son los géneros de moda de los últimos años, cuyo público se compone en su mayoría por personas de la misma generación, quienes estadísticamente pasan más tiempo escuchando música y pendientes de las nuevas propuestas.

Ahora bien, que sucede en los demás géneros musicales, llámense rock, folklore, tango, pop, clásico por ej?

En algunos casos la madurez de los artistas es el resultado de un crecimiento del compromiso en la carrera, recordando a Vasily Kandisnky con su “camino del artista”, donde es inevitable para los protagonistas superar cada etapa y vivir luego ya habiendo sobrepasado muchas batallas internas, creativas, espirituales y evolutivas, con el fin de seguir forjando el destino que aceptaron al dedicarse con total compromiso a la tarea de representar desde la veta musical  la inquietud que la tarea requiere. Esto no sucede en todos los casos lamentablemente. De ahí la indignación de observar ciertos personajes que se enquistan en la escena, sin ofrecer emoción, con intentos burdos y toscos de utilizar las mismas recetas ya gastadas y obvias para sobrevivir en el mercado áspero y exigente del día de hoy.

Lo más llamativo del asunto no es esta pseudo obra de teatro gigantesca y bizarra que se ve fácilmente en el ambiente, sino que los talentos jóvenes y pujantes no logran acceder a la pista de despegue de las categorías medias y grandes, dominadas por nombres de artistas que llevan años en el mercado.

No sería justo poner a todos en la misma bolsa, la estrategia es meritoria por sí misma, si de marketing hablamos, y sin dudas en este momento y con las reglas de juego impuestas solo con talento artístico no alcanza. Es acá donde la función de otros engranajes juega una parte fundamental. Managers, productores, programadores de festivales, difusores, personas de la prensa, todos tienen un papel indispensable en el desafío de hacer ingresar una propuesta artística en el circuito de la industria musical.

Esta es la tarea que nos toca y nos hace responsables en parte de lo que suceda de acá al futuro con los inmensos talentos que hay con la necesidad imperiosa de surgir, que hace tic tac como una bomba de tiempo desde abajo y que hacen de este momento una visagra en la inminente renovación.


Lucas Román Broers

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