7 Vacas Rock+Folk: un festival que se disfrutó en familia



El atardecer empezaba a teñir los cerros del Valle Calchaquí y todavía faltaban horas para que La Beriso, la atracción principal del Festival 7 Vacas Rock+Folk, subiera al escenario. Algunos de los espectadores querían asegurarse de estar lo más cerca posible y se ubicaron en primera fila, como lo hicieron tres mujeres de La Banda, Santiago del Estero. Luisa Gómez se presentó como la abuela, Luisa Ponce dijo que era la madre y Milagros Ponce, la hija. Cada una de ellas hizo su parte para ir al festival: la abuela, fanática del grupo de Avellaneda, fue la que impulsó todo; la madre manejó durante horas para llegar a estos cerros y la hija hizo la bandera que luego tirarían al escenario para obsequiarla a los artistas. “Los chicos del staff no podían creer que tengo la remera de la banda”, contaba orgullosa Gómez.


Este fue el primer evento de esa magnitud que se realiza en Colalao del Valle. Y la fusión que sus organizadores pretendían al combinar artistas de diversos géneros en su cartelera (participaron Miss Bolivia, Las 4 Cuerdas, Leandro Robín, La Beriso y Tunay, entre otros) se reflejó en quienes asistieron. Familias y grupos de amigos fueron desde distintos puntos de los Valles Calchaquíes, de la capital y otras ciudades de la provincia y de Santiago del Estero.


Eran las 12 cuando La Beriso subió al escenario. La noche era agradable, en ese momento se indicaban 17º de temperatura. En distintas oportunidades, entre una canción y otra, los fanáticos entonaban el ya conocido cántico de “vamos La Beriso”. Algunos temas, como “No me olvides”, lograron que los espectadores hicieran algunos pogos que podrían considerarse familieros: hermanos, primos, madres e hijos saltaban frente al escenario. Luego cerrarían Tunay y DJ Fede Flores; a las 4, cuando finalizó el show, el público abandonó el lugar sin inconvenientes.


Cuando la banda central todavía estaba en el escenario tuvo lugar uno de los momentos que quedará en la memoria de muchos de los asistentes: la interpretación de “Cómo olvidarme”. Rolando “Rolo” Sartorio cantaba mientras tocaba su guitarra acompañado sólo por el piano. Después de los primeros versos se les sumó el resto de la banda. Cuando Rolo entonó “no puedo olvidarte, no voy a olvidarte/te dije al oído y es una promesa”, el bajista Ezequiel Bolli miró hacia arriba y señaló al cielo del Valle Calchaquí. El mismo valle en el que distintos sectores, y especialmente los emprendedores locales, depositan sus esperanzas.

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